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La cocina de raíz que conquistó al Congreso de Turismo Gastronómico

En la bodega Río Negro de Cogolludo, en plena segunda jornada del Congreso Internacional de Turismo Gastronómico No Urbano, la macedonia Natasha Nedanoska se convirtió en el mejor ejemplo de cómo la autenticidad rural puede convertirse en motor de desarrollo. Profesora de lengua, poeta, cocinera y agricultora, relató cómo decidió mudarse con su familia a Ramne, en el Parque Nacional de Galichica, para recuperar la vieja casa de piedra heredada y transformarla en un agroturismo vivo: Pirustija Nedanoski.
Su propuesta no es un restaurante al uso, sino una experiencia inmersiva en la vida cotidiana de los Balcanes: los visitantes amasan panes, preparan tartas tradicionales, recolectan verduras y huevos del gallinero y cocinan a fuego abierto con herramientas heredadas de sus tatarabuelos. Durante la pandemia, su jardín se convirtió en refugio: mientras el mundo estaba confinado, su familia seguía recogiendo setas, frutas y hortalizas, y empezó a recibir a pequeños grupos que buscaban aire libre y seguridad, lo que marcó el verdadero despegue del proyecto.
Nedanoska subrayó que lo que ofrece “no es nada especial” en términos sofisticados, sino exactamente lo que hacían las generaciones anteriores: recibir al invitado en casa con un plato típico de bienvenida y una mesa repleta de elaboraciones macedonias con producto propio del huerto. La ponente reivindicó la cocina como herramienta pedagógica: antes de profesionalizarse en el turismo rural ya llevaba a sus alumnos a su jardín para enseñarles lengua y, sobre todo, tradiciones, práctica que hoy ha cristalizado en sus clases de cocina “uchime”, donde se “hace tarta con alegría”.
La tarta que elaboró en directo, de masa crujiente y relleno flexible —queso, huevos y cualquier verdura disponible en el huerto— sintetizó su filosofía: una receta transmitida de abuela a nieta, adaptada al producto de temporada y horneada “a la antigua” bajo una campana de hierro con brasas y ceniza que, según explicó su hijo Cristian, replica un horno eléctrico, pero con un sabor incomparable. Su trabajo les ha llevado a colaborar con organizaciones deportivas ofreciendo catering, participar en programas de televisión y representar a Macedonia en el movimiento slow food en Turín.
Reconocida por el Ministerio de Economía de su país por su contribución al turismo rural, Nedanoska forma parte de una nueva plataforma de agroturismo que recoge en vídeo y fotografías este tipo de experiencias, además de estar presente en Airbnb y TripAdvisor. Entre anécdotas y detalles técnicos de su cocina, también hubo espacio para la música: la anfitriona cantó una canción macedonia cuyo mensaje —no se puede ser héroe si se teme a la lluvia y al viento— sirvió como metáfora de su propio camino.
La ponencia concluyó con una invitación explícita al público: viajar a Ramne, compartir mesa en su patio, probar la carne y los huevos de sus animales, el café y la tarta recién horneada, y convertirse, por unas horas, en parte de la familia Nedanoski.









